domingo, abril 22, 2007

Trafipan 2000. Bailando por un sueño?

(mail recibido ayer...que se puede re enviar...o publicar...no?)

"Me pregunto, qué danza tendremos que hacer los Mapuches y campesin@s para que nos devuelvan las tierras? Es tan conmovedor ver a Tinelli cuando se emociona ante algún caso de injusticia social. Se le llenan los ojos de lagrimas y mira hacia las cámaras. ¿Si los indígenas se presentaran en su show, podrían conseguir algo de respeto a sus derechos naturales?. ¿Saben que es "Trafipan 2000" ? Marcelo Tinelli, Conductor-empresario televisivo que compró miles de hectáreas en la pcia. sureña de Chubut, necesita desalojar 30 familias mapuches para construir un megaproyecto turístico. Moira Millán, integrante de la comunidad Pillán Mahuiza y del Frente de Lucha Mapuche y Campesinos en el marco de la lucha por la defensa del Agua y la tierra aseguró a radio Universidad Nacional de Cuyo, que le dicen: No!!!!!!! a cualquier megaproyecto que pretenda "arrasar con nuestro entorno a cualquier precio". La dirigencia indígena, denunció que el megaproyecto turístico que pretende construir Marcelo Tinelli es sobre la vivienda de 30 familias mapuches, casualmente lleva el nombre mapuche: Trafipan 2000, cuando necesitan de su desalojo. "Cuanta más gente se entera más nos ayuda para conseguir el apoyo de las autoridades para poder conservar nuestras tierras". Amig@s: envío este mail, para que ustedes también colaboren en la Difusión de las cosas que suceden y que los medios de comunicación tapan.... Los medios alternativos (radio, diarios zonales) lo están haciendo, entonces es la labor nuestra sumarnos ante el silencio de los medios oficiales."

Lic. Marisa Burlastegui Universidad Nacional de Mar del Plata Por favor para reenviar. Copiar y pegar

viernes, abril 20, 2007

Córdoba Shopping Villa Cabrera

Valen en el patio, mirando el news del desfile Invierno Urbano 07
En la tapa, Dolores Barreiro


miércoles, abril 11, 2007

Sobre las mil caras de la verdad.

Comentario sobre la nota de opinión de Daniel Gattás en la Voz del Interior del día 11 de abril de 2007. http://www.lavoz.com.ar/07/04/11/secciones/opinion/nota.asp?nota_id=61217

Ayer no más leíamos a un hombre que leía a otro hombre que escribía sobre otro hombre que había salido a buscar la verdad plena. Y obviamente no la encontró.

La explicación que nos dieron era que los hombres no están dispuestos a pagar el precio de la verdad y que nosotros los argentinos deberíamos hacer el sacrificio y pagarla cueste lo que cueste.

Esperen! Alto! Tengo que hacer una aclaración: quizás está última conclusión no es “la verdad” sino mi visión del artículo publicado y por ende de la realidad y sobre eso me gustaría hablar.

Desde que lugar distinto a nuestra mente, a nuestra percepción, a nuestro particular recorte del mundo, a nuestra mirada atravesada por los filtros de los sentidos, los recuerdos, las emisiones, la duda, el amor y el odio debemos pararnos para encontrar la verdad plena?

Cuan plena es la verdad si no incluye todas las verdades?

Es cierto ( o mejor dicho: es real) que la inseguridad campea sobre cada calle cada barrio, cada pueblo de nuestro país, nuestro continente y nuestro mundo. Pero no deja de ser menos cierto y menos real que un domingo cualquiera, un feriado reciente como el del pasado lunes uno puede recorrer en bicicleta las calles de nuestra ciudad, de nuestros barrios más modestos y encontrarse con niños jugando al fútbol en los potreros, con adolescentes leyendo apuntes en las veredas de su casas mientras se dejan mimar por los pocos rayos de sol que últimamente nos regala el cielo, con familias que sacan al “porche” el metegol, el televisor, la mesita para tomar mate.
Es cierto (o real?) que los políticos hacen alianzas por intereses, por negociación, por espacios de poder, pero no es menos cierto que muchos, muchos más políticos de los que imaginamos creen en lo que hacen, confían en que están trabajando para mejorar ciertas cosas. Podemos no coincidir en los métodos o tal vez los objetivos pero, necesariamente debemos desconfiar de todas las intenciones?
Es cierto que la realidad (o la verdad?) no es la que dicen los políticos, ni el índice de desempleo ni el de precios al consumidor. Pero también es cierto que la agenda de lo que se habla la definen los medios, que hasta el más ignoto notero se considera con derecho a editorializar, a decir que está bien y que está mal, a pre-juzgar y a definir su discurso (y el de su entrevistado) en función de lo que es “noticia” de lo que tiene “punch” de lo que va a pegarle al espectador en el medio del corazón, de lo que le va a permitir subir un escalón más y tal vez mañana ser el jefe de redacción más allá de que lo que diga sea verdad o no.

Leyendo la nota del doctor Gattás, cuando el hombre entra a la tienda y vendedora le ofrece un sin número de verdades a comprar: la verdad estadística, la verdad parcial, la verdad relativa mi imaginación me hizo suponer que él se habría decidido por comprar todas, porque cuanto más “verdades” tuviera más cerca estaría de que la suya propia, la que habría de construir en su mente y su corazón y esta verdad sería la más amplia, la más compleja, la más probada, en definitiva...la más plena.

Pero no, parece que los seres humanos en lugar de aceptar que la realidad es mucho más amplia, compleja, inexplicable, difusa y volátil de lo que nuestra mente está dispuesta a aceptar, estamos condenados a buscar siempre una única verdad, una verdad absoluta, una verdad fundamental y quizás esa búsqueda imposible es la que realmente nunca nos deja estar en paz.