
...llegó el día de hoy bordeando la navidad y llegó así como vienen llegando las cosas en los últimos años: a una velocidad que da vértigo... y a uno lo queda la sensación de que vamos tan rápido que la imagen se desdibuja como el paisaje a través del vidrio del auto cuando estás en la ruta...los árboles corren furiosos, los postes de luz se pasan la posta uno a otro, las puertas de las casas se confunden la que viene con la que sigue y la que se fue... los carteles que indican las distancias se ven tan poco tiempo que no sabés cuantos kilómetros faltan ni para que destino... entonces tratás de enfocar la vista para ver que hay allí afuera, cual es el mundo en el que estamos sumergidos y quien esta presente a tu alrededor...y ves otros autos que pasan más rápido todavía y te asustan porque pueden chocar, y alcanzas a ver un señor en su caballo, parado al costado de la ruta que no llega a levantar la mano para saludarte, porque ya pasamos...y te asusta detenerte...y ves el sol salir y lo ves atardecer...y te asusta que no vuelva a salir... y cuando todo eso te cansa la vista miras hacia adentro del auto y ves que está la gente que querés... entonces te das cuenta que lo importante de este viaje no es saber a donde vas...sino que estás acompañado...y en ese instante, que no dura mucho pero si lo suficiente, sos feliz. Gracias por la compañía...
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