domingo, julio 29, 2007

ARGENTINA Y LA MALDICION DEL LAS PROFECIAS AUTOCUMPLIDAS.

Ya está, llegamos al techo.... esto no va más.... se va todo al carajo.... vos viste la inflación?... es siempre lo mismo...son ciclos...nuestro país tiene ciclos...5 años buenos...5 años malos...empezó la bajada... el dólar se va a al mierda... la industria se va a la mierda... es que no hay visión a largo plazo... esto se cae a pedazos.... es el comienzo del fin...

Algún día alguien debería escribir un tango con los lamentos de los argentinos respecto a nuestra propia economía, quizás se haría rico, famoso en todo el mundo y con lo que cobre de derechos de autor por la edición de su CD en Japón podría vivir toda su vida sin sobresaltos como es el sueño dorado de todos nosotros.

Cualquier libro de autoayuda moderno te dice que si vos crees que te vas a enfermar...te vas a enfermar... cualquier guru de la new age te puede garantizar que si vas por el mundo repartiendo energía negativa lo más seguro es que recibas lo mismo, el mal solo trae más del mal. Cualquier psicoanalista que aunque sea sólo haya hojeado a Freud te puede asegurar que tu inconsciente paranoico puede convertirte en un paranoico real y destruir tu vida y lo que te rodea.

Es cierto, el mismo psicoanálisis puede fundamentar el origen de la tragedia (gracias Nietzsche por prestarnos la frase) está en un trauma poderoso que nos lleva a conductas autodestructivas y repetitivas.

Podemos ubicar este trauma en el golpe contra Irigoyen, en la subida de Perón, en la caída de Perón, en la subida de Isabelita, en la caída de Isabelita, en la subida de Menem en la caída de De La Rua.

O quizás lo nuestro como país es una fijación más ridícula y personal, quizás somos un país fijado en el sube y baja de las plazas de nuestra infancia que nos llevaba a veces al paraíso de estar arriba o al infierno de empujar desde abajo y siempre había otro que estaba en la otra punta. Mientras vos disfrutrabas arriba él se pegaba el culo contra el piso y mientras vos bajabas, él se iba para arriba. Como si estuviésemos jugando eternamente un partido contra Brasil que nunca será nuestro amigo ya que siempre estará del otro lado de la pelota.

Señoras y señores: las repeticiones no son maldiciones, son decisiones.

Decisiones que tomamos cada uno de nosotros todos los días. Porque tratar de sacar el mayor provecho ahora porque “quien sabe que pase mañana” es una decisión, porque culpar al gobierno y no participar en política en una decisión, porque culpar a los empresarios y no darse cuenta que ellos no sólo ponen en juego su bolsillo, sino también su casa, su auto, su historia y su orgullo personal es una decisión. Porque acusar de vagas y atorrantas a las madres de 14 años y 14 hijos que sobreviven a duras penas con un plan trabajar es una decisión, porque (ab)usar de los planes del estado para no hacer nunca nada con la convicción que te da el resentimiento de haber nacido pobre es una decisión.

Si seguimos pensando que esto se va a acabar....se va a acabar, si seguimos alimentando la misma hoguera seguramente nos quemaremos todos en el mismo infierno.

Por una vez pensemos que tal vez no estamos condenados a repetir la misma historia eternamente y tal vez dejaremos de ser actores de una tragedia para convertirnos en escritores de nuestra propia leyenda.

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