Morir es terminar una incertidumbre. la incertidumbre de no saber cuando habrá de suceder.Siento que hay algo de liberador en ese acto final. Justamente el que es final. La rueda de la fortuna deja de girar, se estanca en una fecha. Descansas, finalmente descansas de esa duda que te persigue desde el día que naciste.Hoy murió Javier Boiero, estúpidamente, increíblemente, sin mucho sentido, pero con magia.
La magia de morir el día en que nevó. Luego de 30 años nevó en Córdoba, luego de 100 nevó en Buenos Aires. Extraño, simbólico, mágico.La nieve no cayó por él, o tal vez si, nadie lo supo. Ojala su hijo que aún es incapaz de recordarlo, cada vez que recuerde su muerte recuerde ese 9 de julio en el que extrañamente en Córdoba nevó. La certeza llega con la muerte.
Y la incertidumbre? Con la nieve, porque nunca sabés cuando volverá a suceder. Chau Javier, que te diviertas.
lunes, julio 09, 2007
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